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Notas:
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Seguramente la poesía de las isas de habla francesa y créola se cuente entre las de mayor vitalidad y significación de Occidente desde la última posguerra y, paradójicamente, entre las menos difundidas, inclusive en este continente. Aunque, a partir de la catástrofe de enero de 2010 que lastimó hondamente a todo Haití, sorprendió también al mundo la palabra sacudida y profunda de sus poetas.
La presencia de voces de la plenitud de Aimé Césaire, de Martinica; de Jacques Roumain, Anthony Phelps y Félix Morisseau-Leroy, de Haití; y, dentro del mismo plano de irradiación, de León Gontran damas, de Guayana, hablan de un panorama tan vasto y singular como encencido.
Una poesía de una nueva humanidad, en medio de una historia donde se han conjugado desde la esclavitud y la opresión del colonialismo, aún presente, a un devenir de dictaduras, que han dejado huella insoslayable. No obstante, ante esta extrema gravedad, "es posible reconstruir", expresó más de una vez el poeta Césaire. Y aquí, la
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