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Notas:
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Según Foucault, desde la edad media el suplicio era un riguroso modelo de demostración penal, cuyo objetivo era el de manifestar la verdad que se había obtenido gracias al resto del proceso penal, y que hacia del culpable el pregonero de su propia condena al llevar el castigo físicamente sobre su propio cuerpo. Además, el suplicio también consistía en un ritual político, ya que en el derecho de la Edad Antigua el crimen suponía sobre todo un ataque al soberano, que era del que emanaba la ley. Por lo tanto la pena no solo debía reparar el daño que se había cometido, si no que suponía también una venganza a la ofensa que se había hecho al rey.
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