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Referentes del hospital de Cutral Co se refirieron al incremento de las situaciones de violencia que debe afrontar su personal

Peleas entre bandas criminales que termina con agresores y agredidos derivados al servicio de internación del hospital, atención ambulatoria de emergencia en barrios que debe realizarse con custodia policial, pacientes con problemas de consumos problemáticos o trastornos de salud mental que increpan al personal administrativo o de enfermería en la guardias, posteos intimidatorios al personal en redes sociales y un incremento sostenido en la demanda de atención médica en un distrito sanitario en donde el 85% de los habitantes tiene que acudir al sistema público de salud por carecer de clínicas o centros privados. Estas fueron algunas de las razones que expusieron las autoridades del Hospital Zonal de Cutral Co al momento de explicar las distintas situaciones de violencia que debe enfrentar el personal de Salud al cumplir su labor profesional en la comarca petrolera.

Así lo señalaron el responsable del nosocomio, Gastón Zuñiga y su equipo de trabajo al participar del debate de la iniciativa de proteger y erradicar la violencia contra el personal de salud que se encuentra en tratamiento en la comisión de Asuntos Laborales. En la ocasión, Zuñiga concurrió a la reunión junto a Vanesa Riveros, vicedirectora del hospital; Martín Valdivia, jefe de Despacho; Andrea Oviedo, a cargo del equipo de Enfermería y Nelson Sáenz, jefe de Servicios Generales.

En su intervención, Zuñiga destacó la alta demanda de atención que presenta el servicio, situación que puede derivar en que los tiempos o la contestación no es la “esperada” por el paciente o por los familiares que solicitan la atención médica. 

“Un paciente ingresa a la guardia, lo atiende un administrativo y pasa a la enfermería para que se pueda hacer una evaluación por triage –proceso de valoración clínica rápido-. Después el caso sigue con el médico que lo atiende, quién puede decidir su internación. Este proceso deriva en que el médico de la guardia se tiene que comunicar con el médico de la internación, instancia para la que debe preguntar si hay camas disponibles. A veces no hay y un médico debe decidir entre la gravedad de casos que ingresan. Toda esta dinámica influye en la violencia”, describió el director del hospital al resaltar que al año pasan por el sector de internación cerca de 3000 pacientes.

En tanto, la vicedirectora del nosocomio, Viviana Riveros se refirió a los puntos críticos en los cuales el personal puede quedar más expuesto a un hecho de violencia. En ese sentido, catalogó al sector de guardia como un espacio crítico donde las situaciones de violencia se reproducen a diario y también consideró como un escenario peligroso para el personal las salidas para atender emergencias en barrios vulnerables. 

Al respecto, Riveros detalló situaciones en las cuales se debió aguardar a que termine un enfrentamiento entre bandas delictivas para poder intervenir y que en muchas ocasiones se concurre de noche a ciertas zonas con custodia policial para garantizar la seguridad del personal sanitario. 

Sobre este punto, Oviedo pidió poder incorporar a la normativa instancias de acompañamiento emocional y psicosocial al considerar que dentro del sistema sanitario del cual forma parte se tiende a normalizar y a naturalizar este tipo de violencia. Por caso, citó la ocasión en la cual estuvo retenida en un domicilio por más de tres horas, hecho que luego fue caratulado por la Justicia como un “secuestro”.

“Tendemos a normalizar la violencia. Al otro día del hecho fui a dejar a mi hija al colegio como si nada”, recordó Riveros al solicitar acompañamiento preventivo para los agentes de salud que se desempeñan en el hospital.  

Además, Oviedo hizo mención al incremento de los casos de violencia que padece el personal de enfermería. Indicó que se trata de la primer línea de atención y que, con más frecuencia, deben lidiar con situaciones extremas vinculadas a consumos problemáticos o derivadas de la violencia que se genera entre bandas criminales que operan en la localidad. La jefa de Enfermeras pidió seguridad, acompañamiento y explicó que este tipo de situaciones genera miedo en el personal y paraliza la atención en áreas claves del nosocomio.     

En tanto, Sáenz relató casos de “balaceras” sobre ambulancias que acuden a atender una situación de emergencia y recordó situaciones en las cuales de debió separar a dos internados por la rivalidad entre ambos pacientes, pelea que se extendió a la sala de espera donde se encontraron los familiares que acudieron a visitar a las dos personas que requirieron atención médica de urgencia.